martes, 13 de enero de 2015

Diferenciar determinantes de pronombres


La abuela de Alfanhuí incubaba pollos en su regazo. Le solía venir una fiebre que le duraba veintiún días. Se sentaba en la mecedora y cubría los huevos con sus manos. De vez en cuando les daba la vuelta y no se movía en la mecedora, ni el día ni la noche, hasta que los empollaba y salían. Entonces se le acababa la fiebre y le entraba un frío terrible y se metía en la cama. Poco a poco, el frío se le iba pasando y volvía a levantarse otra vez y se sentaba al brasero. Aquella fiebre le entraba diez veces al año. Cuando venía la primavera, todos los niños le llevaban los huevos que encontraban por el campo. La abuela solía enfadarse porque le parecía poco serio aquello de incubar pájaros entre los huevos de gallina. Pero niños y niñas venían con huevos pintos y huevos azules y huevos tostados y huevos verdes y huevos rosa. "Éste, para ver de qué pájaro es"; "éstos porque quiero criar dos tórtolas", "éste porque la madre lo ha aborrecido"; "éstos, porque estaban en mi tejado"; "éstos, porque quiero ver qué bicho sale"; "éste porque quiero tener un pajarito"; el caso es que sobre los quince huevos de gallina o de pato que solía incubar la abuela, se le juntaban a veces hasta cincuenta de aquellos huevos primaverales y multicolores sobre su negro regazo:

-¡Engorros, engorros! eso es lo que traéis. Gritaba la abuela.